El Ministerio de Planificación gastó más de $ 296 millones entre 2014 y 2015 en la fallida restauración del tren turístico que debería unir Río Gallegos y Río Turbio, pero jamas funcionó.
Apenas asumió como interventor de YCRT, Omar Zeidan impulsó una auditoria completa sobre el funcionamiento, manejo y administración de la compañía en la gestión K. Descubrieron una increíble serie de irregularidades que rápidamente llevaron ante la justicia.
Zeidán presentó las pruebas ante la Justicia Federal y denunció que se desviaron fondos, que jamás llegaron a Santa Cruz.
Sólo en el caso del denominado “tren fantasma” el faltante de fondos llega a los 300 millones de pesos:
“Gastaron más de 300 millones de pesos, que eran de todos los argentinos, en un tren que jamás construyeron”, destacó Omar Zeidan.
La auditoria detectó millonarios pagos irregulares y sin justificación, contrataciones apócrifas y desvío de fondos.
Alguno de los gastos más llamativos fueron los 14 millones de pesos que gastaron en una “campaña comunicacional” para promocionar el tren que nunca fue construido.
“Es increíble lo que hicieron con este supuesto tren. Colocaron unos metros de vía en medio de un campo privado, sin ninguna autorización del dueño, convenio ni nada; y gastaron millones para organizar una inauguración millonaria trucha de algo que jamás terminaron. Pusieron la locomotora -sin terminar- en unas vías y mostraron como si el tren estuviera listo” explicó Zeidán.
Según reveló la auditoria, los responsables de ésta operación fueron el ex Ministro Julio De Vido, su segundo Roberto Baratta y Jaime Álvarez; también los responsables de la UTN, su facultad regional, la fundación vinculada a esa regional y los entonces responsables de YCRT, Atanacio Pérez Osuna, el coordinador general, Miguel Larregina, su esposa y responsable de la delegación Buenos Aires, Marta Pérez, y el gerente de explotación, Fernando Lisse.