Con hondo pesar desde el radicalismo despedimos al ex presidente de la Nación Dr. Fernando de la Rúa.

Fernando de la Rúa se convirtió en una figura de referencia en la política argentina en 1973, cuando a sus 36 años ganó su primera elección como senador por la ciudad de buenos aires como candidato de la unión cívica radical.
Desde entonces, se convirtió en un clásico rival del partido peronista en argentina.

De hecho, ese mismo año De la Rúa enfrentó en las urnas al propio Juan Domingo Perón como candidato a vicepresidente del líder de su partido, Ricardo Balbín.

En aquella oportunidad, pudo haber sido elegido como vicepresidente pero sufrió su primera derrota electoral ante la formula Perón-Perón, integrada por Juan Domingo y su esposa María Estela Martínez.

Tres años después, ese gobierno peronista fue interrumpido por un golpe militar

Tras la vuelta de la democracia, De la Rúa continuó su carrera política como senador y diputado, para volver a hacer historia en 1996 como el primer alcalde de la ciudad de Buenos Aires elegido por voto popular.

Así accedió a su primer cargo ejecutivo que no llegó a completar porque la contienda presidencial lo convocó una vez más.
Después de 10 años de Carlos Menem al frente del país, De la Rúa logró vencer al peronismo en octubre de 1999, para al poder mediante un gobierno de coalición: la “Alianza para el trabajo, la justicia y la educación”, siendo el primer jefe de Estado que ostentó ese cargo mediante una alianza electoral.

Desde la Unión Cívica Radical, despedimos a un militante de nuestro partido, a un hombre honesto y fundamental en la historia del radicalismo, un hombre que buscó siempre fortalecer la democracia de nuestro país, fue presidente en momentos difíciles de la República, y debió renunciar en medio de una crisis económica y social que lo obligaron a dejar su gestión de manera anticipada.

Ahora, el también ex presidente Duhalde sostuvo públicamente en que “puede ser cierto” que haya tenido que ver con la caída de Fernando De la Rúa porque, en su opinión, los políticos argentinos “tienen la costumbre de ponerse en contra del gobierno”.